Contacto con tu Corazón
En el momento en que te abres a la luz de Dios en tu Corazón y le prestas atención, vives en la eternidad. Entras en un espacio sin límites, sin materia, y te encuentras en una nueva dimensión llena de vida,
¡llena de luz! ¡Vives en la presencia de Dios!
En las últimas décadas, las distracciones en la vida y hacia el mundo exterior han ido aumentando cada vez más, haciendo que la atención se lleve más hacia afuera, en vez que hacia adentro, es decir, hacia el Corazón interior.
El resultado es que muchas personas sufren soledad aunque estén rodeadas de una gran familia o de un grupo numeroso de personas. Muchas parecen sentir también tristeza en su interior, aunque tengan mucho dinero y lleven una vida cómoda. Miedos aparentes, depresión o pánico acompañan a muchísimas personas en su día a día, sin que estas conozcan las causas de tales síntomas, lo que hace aumentar aún más energías de aparente desesperación y confusión a sus vidas.
Esto ocurre porque las personas se están alejando de su Corazón, dándole mayor atención a lo exterior. Cuando se alejan de su Corazón, también se están alejando de la fuente inagotable de luz interior que calma la sed de amor, de alegria, de sentirse amado, de estar tranquilo y de todo lo positivo que existe en su interior.
La solución a muchos problemas internos y externos la encontrarás cuando comienzas a hacer contacto con tu Corazón interior e intentas conectarte con la luz de tu interior. Sé consciente de que esta luz proviene de Dios y que solo traerá a tu vida cosas positivas, poderosas, llenas de amor y mucha fuerza interior. Cuanto más contacto establezcas con esta luz, más te darás cuenta de lo bendecida que está tu vida con energías como el amor, la satisfacción, la plenitud, la seguridad, la alegría y muchas otras energías o emociones positivas que se encuentran allí. El amor te llenará y la paz será tu nueva compañera. La confianza en la vida y en ti mismo te fortalecerá, y el dejar ir (soltar) y el perdón se practicarán con mayor frecuencia. Esto aporta ligereza a la vida y es el comienzo de una vida hermosa y bendita.
Para esta experiencia no necesitas preparación alguna, ni planificarla ni pedir permiso. Lo único que necesitas es la voluntad de sacar el tiempo y espacio necesario para este encuentro sagrado. Es un momento al alcance de cualquiera que desee abrirse a la vida y a Dios. Puedes vivirlo en cualquier momento de tu vida y lo más importante es que solo puede suceder por gracia divina, cuando sea el momento adecuado.
Si estás dispuesto a hacer contacto con tu Corazón, estaré encantada de apoyarte en ese camino.
En las sesiones individuales te ofrezco un profundo conocimiento de ti mismo: te daré información sobre tu persona y tu alma, analizamos juntos las causas de diversos problemas emocionales o físicos en tu vida, se produce una liberación de energías antiguas y de las aparentes energías negativas o bloqueos, y te proporciono orientación para realizar ejercicios internos y aprender a estar en contacto con tu Corazón. Descubrirás así el potencial interno que siempre estuvo en ti.
En las actividades en grupo, como meditaciones, talleres o cursos, siempre hay un mismo objetivo: vivir la unidad con Dios o con tu luz. Temas diversos, como el autoconocimiento, vivir el amor, una vida en libertad, las emociones, energías o virtudes positivas, contacto con tu Corazón, el poder de la verdad, etc., nos abren el camino hacia Dios o hacia la luz de tu Corazón.
¡Cuanto más te conozcas a ti mismo, más conocerás a Dios!
Las puertas están abiertas para cualquiera que desee establecer un contacto íntimo consigo mismo y con la luz de su Corazón, independientemente de su religión o creencias.
¡Aquí puedes ponerte en contacto conmigo!